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El nuevo coronavirus se ha convertido en una amenaza para la salud mental de las personas en confinamiento y de los trabajadores de la salud, por lo que generar políticas públicas, administrativas y legislativas que nos permitan cambiar la manera en la que nos acercamos a la salud mental es fundamental, de ahí la relevancia de que una iniciativa para crear la Ley General de Salud Mental se discuta próximamente en Parlamento abierto.

Para dimensionar el tema de la salud mental en México en tiempos del coronavirus basta recordar que tan solo entre el 25 de mayo y 11 de junio, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) recibió 1,379 peticiones de atención e información telefónica a través de su Plan de Acción en Salud Mental.

En eventos críticos como desastres, emergencias humanitarias y crisis epidemiológicas al menos el 80% de las personas tienen un aumento de angustia, miedo, pánico o terror, según la Secretaría de Salud.

En el caso de crisis por epidemias, el riesgo de problemas de salud mental crece debido a las medidas de aislamiento social, restricción de movilidad y reducción del contacto físico, detalla la dependencia.

¿Qué es y por qué es importante la salud mental?

Se trata de un estado de bienestar en el que una persona realiza sus actividades y es capaz de hacer frente al estrés normal de la vida, de trabajar de forma productiva y de contribuir a su comunidad, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Es fundamento para la capacidad colectiva e individual de pensar, manifestar sentimientos, interactuar con otras personas, obtener sustento y disfrutar de la vida.

Por ello, considera la OMS, la promoción, la protección y el restablecimiento de la salud mental son preocupaciones vitales de las personas, las comunidades y las sociedades.

A pesar de que la Ley General de Salud identifica a la salud mental entre los derechos básicos en México, aún hay brechas importantes que impiden a la población el acceso a servicios públicos de calidad, de acuerdo con la Fundación Mexicana para la Salud (FUNSALUD).

Afectaciones a trabajadores de la salud

Debido a la fuerte demanda de servicios por la angustia frente a posibles contagios del nuevo coronavirus o contagiar a otros, sumado al estigma y a las agresiones que pueden sufrir por sus actividades, el personal de salud puede presentar en el corto plazo crisis emocionales, reacción aguda al estrés, desgaste profesional o burnout, abuso de alcohol, de tabaco y de sustancias psicoactivas, así como precipitación o exacerbación de trastornos de ansiedad generalizada y síntomas depresivos, según la Secretaría de Salud.

Agrega que incluso a mediano y largo plazo, se pueden sumar el trastorno por estrés postraumático, la dependencia al alcohol, tabaco y otras sustancias, la fatiga por compasión, el duelo y el riesgo suicida.

En China, por ejemplo, el 50.4% de 1,257 médicos y enfermeras que atendieron a personas con COVID-19 desarrollaron depresión, de acuerdo con una encuesta de la revista especializada en salud mental The Lancet Psychiatry. Además, el 44.6% tuvo ansiedad, 34% insomnio y el 71.5% síntomas vinculados al estrés.

AMIIF se suma al apoyo de personal médico

Cristóbal Thompson, director ejecutivo de la Asociación Mexicana de Industrias de Investigación Farmacéutica (AMIIF) ha reconocido la labor del personal de salud como primera línea de defensa para la población frente a la epidemia.

“Ellos se dedican a promover la salud, la prevención y atención de enfermedades en nuestras comunidades, por ello es fundamental colaborar en su bienestar”, expuso.

La AMIIF, la Asociación Psiquiátrica Mexicana (APM) y el Departamento de Informática Biomédica de la Facultad de Medicina de la UNAM firmaron en mayo una alianza para ofrecer ese apoyo a través del programa “Nosotros también nos cuidamos” cuyo acceso es a través de este sitio web http://www.psiquiatrasapm.org.mx/

El personal que necesita ayuda puede recibir recomendaciones y primeros auxilios psicológicos. De requerirlo, los interesados pasan a una segunda fase en donde se le programa una cita para ser atendido por psicólogos de manera virtual en cuatro sesiones de 45 minutos cada una y sin costo.

El programa inició con 15 psiquiatras miembros de la APM. Todos tienen cédula profesional y son de diferentes corrientes de atención psicoterapéutica: orientación psicoanalítica, conductual o cognitiva.

Además, todos reciben una capacitación con la que se busca que la atención ofrecida tenga la misma calidad.

“Es muy afortunado que con el apoyo de AMIIF hayamos podido echar a andar esta plataforma, porque puede ser una vía para que se venza el estigma (sobre la salud mental) para que nuestros colegas limiten el daño emocional y mental que habrán de sufrir por esta crisis. Y si es el caso, habremos cumplido con creces nuestro cometido”, manifestó el doctor Bernardo Ng, presidente de la APM.

La salud mental es una de las áreas terapéuticas a las que la industria biofarmacéutica ha dedicado esfuerzos de I&D de nuevos tratamientos, ejemplo de ello son los 138 medicamentos en desarrollo para diversos padecimientos como ansiedad, depresión, trastorno de estrés postraumático.

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