Día Mundial Sin Tabaco: Aumentar la salud y el desarrollo sostenible

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El consumo de tabaco genera efectos devastadores no sólo para la salud, sino que acarrea consecuencias de índole sanitaria, económica, social y medio ambiental. Cada año, el 31 de mayo, se conmemora el Día Mundial Sin Tabaco, impulsado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y con el objetivo de poner de relieve los riesgos para la salud asociados al consumo de tabaco, así como el desarrollo de políticas efectivas que ayuden a reducir su consumo.

Se estima que el consumo de este producto representa un gasto para los hogares y gobiernos por más de 1,4 billones de dólares en gastos sanitarios y pérdida de productividad, es decir, el 1,8% del PIB mundial; mata prematuramente y provoca la pérdida de 15 años de vida, en promedio. En los hogares de ingresos bajos, se calcula que más del 10% de los ingresos se destinan a la compra de productos de tabaco, un dinero que podría destinarse a alimentos, educación o salud.

Es así que bajo el lema “El tabaco, una amenaza para el desarrollo”, la OMS destaca la relación entre el consumo de tabaco, la importancia de la lucha antitabáquica y el desarrollo sostenible, y cómo es que las medidas de erradicación del consumo ayudarían a los países a evitar que millones de personas enfermen y mueran de forma prematura, lo que significa sumar al combate a la pobreza, al desarrollo de la productividad laboral y por ende, de las economías, entre otros beneficios.

Cada año, el consumo de tabaco cobra la vida de más de 7 millones de personas, de las cuales, más de 6 millones son consumidoras directas y alrededor de 890 mil son personas expuestas al humo de tabaco ajeno. Este panorama muestra la urgencia de aplicar medidas de control del tabaco como la prohibición de publicitarlo, el impulso al empaquetado neutro, el aumento de los impuestos especiales o la prohibición de fumar en espacios públicos cerrados y lugares de trabajo.

En este sentido, todos los países miembro de la OMS se han comprometido a cumplir la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, cuyos objetivos son fortalecer la paz y erradicar la pobreza en el mundo. Entre sus medidas principales destaca la aplicación del Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco, con el fin de que para 2030, se logre reducir en un tercio la mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles como cáncer, cardiopatías y neumopatías, de las que el tabaco es factor de riesgo.

Aunado a ello, la OMS adoptó un conjunto de medidas y prácticas costo-eficientes, a fin de intensificar la aplicación de las disposiciones del Convenio Marco para el Control de Tabaco, las medidas MPOWER: Monitor, Protect, Offer, Warn, Enforce y Raise. Cada una de ellas busca:

  • Vigilar el consumo de tabaco y las medidas de prevención
  • Proteger a la población del humo de tabaco
  • Ofrecer asistencia a las personas que deseen dejar de fumar
  • Advertir de los peligros del tabaco
  • Hacer cumplir las prohibiciones sobre publicidad, promoción y patrocinio
  • Aumentar los impuestos al tabaco

 

En nuestro país, se estima que hay 18 millones de consumidores de tabaco, lo que representa una fuerte carga al sistema de salud, pues el tabaco se asocia a las diez primeras causas de morbimortalidad. Como medidas para hacer frente a este fenómeno, podemos mencionar la entrada en vigor en 2009 de la Ley General Para el Control del Tabaco, que entre otras acciones, impulsa la protección de la población en general contra la exposición al humo de tabaco en cualquier área cerrada, lugares de trabajo y transporte público.

Por otro lado, datos de la Encuesta Global de Tabaquismo en Adultos 2015 (GATS, por sus siglas en inglés) revelan que en México el 16.4% de la población de 15 años o más son personas fumadoras activas, entre ellas, 10,6 millones de hombres y 3,8 millones de mujeres. El gasto destinado a la compra de tabaco es de casi 300 pesos al mes y el consumo promedio por persona es de 7.7 cigarrillos al día.

A pesar de que las cifras pueden parecer desalentadoras, la buena noticia es que el consumo de tabaco es evitable, y por ello se insiste en la necesidad de contar con normas para el control del consumo. Ejemplo de ello son los impuestos sobre el tabaco, que ayudan a conseguir financiación sostenible para reducir las desigualdades en el acceso a la atención sanitaria y fortalecer los sistemas de salud.

Este Día Mundial Sin Tabaco representa un llamado a trabajar de manera conjunta para no decaer en los esfuerzos que se han hecho para desincentivar el consumo de tabaco, y destacar los beneficios que acarrea una vida libre de humo de tabaco. Las intervenciones para el control de tabaco basadas en evidencia han sido enfocadas desde el punto de vista económico como de salud pública, por lo que los países no deben bajar la guardia.

 

Referencias:

OMS

PAHO

Ensanut 2012

Encuesta Global de Tabaquismo en Adultos 2015

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